Coaching de salud. Evidencia científica

El coaching de salud, del que ya hablamos en un post previo (https://coachingsanitario.com/coaching-salud-vs-intervencion-tradicional/) puede resultar una potente herramienta a la hora de intervenir para la mejora del autocuidado del paciente tal como muestra el estudio que vamos a comentar realizado en Colorado (EEUU) en el año 2006.

Dicho estudio comparaba la intervención tradicional con otra basada en el coaching de salud en los “periodos de transición” entre diferentes niveles asistenciales. Esta intervención basada en el coaching de salud  fue realizada por las “enfermeras de transición” lo que podría equivaler a las “enfermeras de enlace” de España.

Aleatorizaron 750 pacientes de 65 años o más a “intervención basada en el coaching”  versus “atención tradicional”. El sistema de salud (público) que participó en el estudio se constituía de 1 hospital, 8 centros de enfermería especializada y 1 agencia de salud en el hogar. El objetivo que se plantearon fue intervenir en la transición entre niveles asistenciales para que pacientes y cuidadores adquirieran un papel más activo en su cuidado y, de esta manera, disminuir las tasas de rehospitalización a los 30, 90 y 180 días.

La Intervención se basó en 4 pilares: a) asistencia en la autoadministración de medicamentos, b) registro personal de salud que posee el paciente y facilita el paso de información entre diferentes niveles asistenciales, c) seguimiento de atención primaria o especializada y d) registro de “banderas rojas” indicadoras de empeoramiento e instrucciones sobre cómo responder en caso de que aparezcan dichos signos y síntomas de alerta.

Los mecanismos utilizados para operativizar los pilares fueron los siguientes:

  • Registro personal de salud. Se trata de un cuaderno en el que se registraba el plan de cuidados, medicación, alergias, banderas rojas (signos y síntomas de alerta) y las indicaciones para abordarlos y en el que aparecía un espacio en blanco para que el paciente registrase las preguntas que deseaba trasladar a los profesionales.
  • Visitas del “coach de transición” (profesional de enfermería con formación en coaching de salud). Antes del alta hospitalaria el coach presentaba al paciente el registro de salud y concertaba una visita en el domicilio del paciente. A las 48-72 horas del alta y ya en el domicilio del paciente, se reunían coach, paciente y cuidador principal. Revisaban la medicación pre y post alta, las “banderas rojas”, asegurándose de que paciente y cuidador sabían qué hacer ante los signos y síntomas de alerta, y el coach impartía habilidades para que la comunicación fuera más efectiva entre el paciente y los profesionales de la salud.
  • Tres llamadas telefónicas del “coach de transición” al paciente. En la primera se comprobaba que el paciente había recibido atención por parte de otros profesionales y en la segunda y la tercera se examinaban los progresos del paciente hacia las metas de salud establecidas reforzando la importancia de mantener y compartir el registro personal de salud.

Lo que se midió como resultado primario fue la tasa de rehospitalización a los 30, 90 y 180 días, y como resultado secundario la tasa de rehospitalización por la misma causa que produjo la hospitalización primaria. Los resultados que se obtuvieron fueron: a) menos tasas de reingresos, por cualquier causa, a los 30, 90 y 180 días siendo estadísticamente significativo a los 30 y 90 días, b) menos tasas de reingresos, por la misma causa, a los 30, 90 y 180 días siendo estadísticamente significativo a los 90 y 180 días. También se midieron costes hospitalarios que resultaron significativamente menores a los 90 y 180 días.

La figura del coach de transición era llevada a cabo por enfermeras experimentadas y formadas en coaching de salud cuya función era promover en el paciente y cuidadores un papel más activo en su autocuidado. Las enfermeras debían ser capaces de ayudar a los pacientes a comunicar sus necesidades a los diferentes profesionales de la salud y de afrontar el trabajo con el paciente desde un ángulo distinto, pasaban de  hacer “para” el paciente a hacer “con” el paciente de esta manera le empoderaban y le responsabilizaban de su autocuidado.

Este estudio es un ejemplo de cómo el coaching de salud se presenta como una herramienta para los profesionales de la salud a la hora de fomentar y mejorar el autocuidado del paciente lo cual repercute en una menor tasa de reingresos y una disminución de los costes hospitalarios.

Si deseas leer el artículo completo:

https://caretransitions.org/wp-content/uploads/2015/06/39_The-Care-Transitions-Intervention-Results-of-a-Randomized-Controlled-Trial.pdf

 



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